Más de los noventa: Titanic
La fui a ver con dos amigas de la secu: Lilly e Itziar, al Cinemex Galerías (qué, ¿hay otro?, juju). Y, aunque no tengo ningún argumento científico, me atrevo a hablar por las tres: fueron los 194 minutos más cortos de nuestras vidas, se nos escapó una sonrisita cuando Rose y Jack al fin se dan ese beso épico en la punta del barco (¿proa? ¿popa? ¿babor? ¿estribor?), y se nos salieron las lágrimas cuando DiCarpio se muere. Nos trepamos al pinche jueguito mecánico-emocional de Cameron y no nos detuvimos ni un segundo a cuestionar el truco... hasta que prendieron las luces.
La película nos zarandeó hasta la rabadilla, y aun así las tres exclamamos al salir del cine: Qué porquería, es una basura, qué cursilada, seguro a las pendejas del salón les encantó y ya la vieron 15 veces, qué idiotas, seguro se mueren por el chaparro de DiCaprio, guácala, tiene cara de bistec. Luego vinieron los
Me imagino la escena repetida ad infinitum a lo largo y ancho de la ciudad, del país, del continente, del mundo, del universo. La magnitud comercial de la película impedía a cualquiera con tres centavos de "al-ter-na-ti-vo" decir ni media palabra positiva sobre ella, porque... porque ps así funciona, ¿no?
Si no nos hubiera gustado tanto, no hubieran sido tan enormes la culpa y la necesidad de negarlo. Si hubiera sido una película "comercial" (cualquier cosa que eso signifique) equis, igual hasta le hubiésemos dado algún adjetivo amable, como "dominguera", "entretenida" o hasta un benévolo "chafona". Pero no: hubo que sacar dientes y uñas.
Al pobrecito DiCaprio nos lo pusimos como chancla sólo porque era lo suficientemente bonito para ser miembro de una boy band. Y ahora, además de ser el niño consentido de Scorsese y haber actuado para otros rockstars, hasta dirige películas chairas y sale en videos chairochingones como éste para que los gringos no sigan permitiendo que los malos ganen (hey Tim!).
Contra Kate Winslet nadie dijo nada porque no hay nada malo que decir. Es maravillosa, y además le enseñó al mundo que tener bracitos rollizos no estaba peleado con ser una mujer guapísima, que ñe que ñe.
Oquei, tampoco es mi película favorita, y la verdad la mera escena final me parece espantosa (mejor hubiera tirado el ese corazón al agua y tan tan). Pero el punto de este post, como algunos ya habrán notado, no fue Titanic, sino la absurda reacción de muchos de nosotros. Negar nuestras lágrimas y risas fue mucho más borrego que decir que nos había gustado. Y esto fue sólo un ejemplo: ¿cuántos otros millones de placeres culpables no nos atreveremos a confesar sino en nuestro lecho de muerte?
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Propuesta: ¿Titanic pachecos? Pongan fecha, yo pongo las gelatinas light para el monchis.
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