Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

martes, julio 24, 2007

Pinches cosquillas

De chavita era bien cosquilluda. Y lo sufría muchísimo. Me sentía atacada, impotente e infinitamente estúpida por no poder contener la risa ante semejante vejación. Además arruinaban mi pose de amargueitor... y al mismo tiempo la alimentaban.

Un día, en un ataque-de-risa-que-de-alegre-no-tenía-nada, hice un movimiento abrupto y rompí algo. Me regañaron. En ese momento me di cuenta de que necesitaba ser más fuerte que mis atacantes, y decidí que no volverían a arrancarme ni una pinche sonrisa con esa técnica, NUNCA MÁS.

Bloqueé las cosquillas. El guiriguiriguiri me hacía lo que el viento a Juárez. Ponía jeta. Era yo invulnerable.

Pero hace unos días todo cambió inexplicablemente. No entiendo cómo ni por qué, pero me sorprendí a mí misma riéndome como estúpida y, lo más insólito, disfrutándolo profundamente. Una escena digna de esas películas que odio, en las que siempre hay niños supertiernos y hermosos y pícaros y adorabilísimos que se mueren al final y que tienen madres bondadosas y pechugonas que cantan mientras amasan el pan y también perros semiparapléjicos (o sea, los tienen, no los amasan) que salvan a viejecitos organilleros con hijos perdidos en una guerra terrible de Europa Oriental en la que sin embargo portan una remolacha de peluche que les recuerda el calor del hogar que está lejosmuylejos pero cercamuycerca aquí en su corazón combatiente y que al final pinches películas hacen aplaudir al reputísimo público.

Aun así, lo agradezco. Lo de las cosquillas, digo, no las películas horribles ni que el reputísimo público aplauda: eso debería estar penado por la ley.

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