Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

martes, julio 31, 2007

Más sobre el gimnasio sórdido

Mi instructor es un señor de bigotito que tiene eternamente sintonizado el canal de la NFL. Mientras "corro" en la maquinita esa, veo a unos señores darse de golpes, luego a otros moviendo la boca con cara de circunstancias, luego a unos gringos llorando en un estadio. No sé qué pasa.

El instructor me pregunta:

-¿Te gusta el futbol americano?
-No, es que no le entiendo.
-Es un deporte bien bonito. Más de 300 reglas. Es hermoso. ¿Y no te han dado ganas de jugarlo?
-No, es que no le entiendo. Y... ps no me gustan los deportes.
-Es que cada vez más chavas lo juegan. Vieras que hacen unos partidos de Victoria Secret's, las modelos juegan en liguero, pero equipadas con sus hombreras y su casco y todo, y taclean como los grandes. ¿No las has visto?
-No, ps no.

Y llegué y busqué en internet algo de las modelos que juegan tocho en lencería pero no encontré nada, pensé que sería un excelente tema para comentar en la oficina, ¿ustedes saben algo al respecto?

(actualización: el anónimo benefactor ya dijo cuál es: www.lingeriebowl.com. Muchas gracias, ahora podré comentarlo en la oficina:
)


Más tarde:

-El mundo está de luto.
-¿Por lo de Bergman? (la chaira pendeja fuera de lugar)
-No, se murió un entrenador bien importante, de los 49ers. Bueniiiiísimo, bueniiiiiiísimo.

Conclusiones: el futbol americano me perseguirá siempre.

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jueves, julio 12, 2007

A mí ni me gusta el futbol

Y los triunfos o fracasos de la selecciónnacional me hacen lo que el viento a Juárez (amo esa expresión). Pero la verdad, la mujer que ayer estaba en el (¿la?) Covadonga se pasó de mal gusto:



(no, no yo, la de la playera de Argentina)

Celebraba con gran aspaviento las jugadas del equipo rival. Comprendo el afán de ir siempre "en contra de la masa" y de "ser diferente y alternativo goooooei", pero... ¿apoyando a Argentina en el futbol? No puedo explicar exactamente por qué, pero me dio repelús. Está como... mal, ¿no? O sea, a mí ni me caen mal los argentinos, al contrario, pero ps. Si se tratar de un concurso de hacer empanadas o un torneo de pasear perros en la Condesa o un duelo de boleadoras, lo comprendería, pero ¿en el futbol?

Bah, yo qué sé. Pinches deportes.

Chica de la foto: perdón por el balcón.

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viernes, junio 22, 2007

Geografía / Filosofía

Ayer, durante el partido de México contra Guadalupe:

1.
-Es muy importante que apoyemos a la selección contra su terrible rival futbolístico.
-¿Dónde está Guadalupe?
-¿Quién es Guadalupe?

2.
-Guadalupe no es un país, ¿no? Es más bien como un colectivo.

***
No cabe duda de que, en nuestros tiempos, la filosofía avanza a pasos agigantados:

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miércoles, junio 20, 2007

Post larguísimo sobre un amargo recuerdo del pasado

Un día, hace ya muchos años, estábamos fumando en el "rincón pachuli" (juar juar), un terrenito con pasto, árboles y muchos chairos, allá en la honorable Facultas de Ciencias Políticas. Íbamos a ir al cine a la Facultad de Ciencias, y Pablito tuvo la brillante idea de que nos fuéramos no por las calles pavimentadas, sino atravesando la reserva ecológica de la UNAM.

En aquel entonces yo estaba desesperada por encajar (bueno, creo que es algo que nunca se quita, aunque ahora no se me nota tanto), así que tontatontísimapendejísimamente dije: va. No me había caído el veinte de que la reserva era un terreno hostil, lleno de espinosa naturaleza, plantas malignas, rocas filosas y barrancos mortalmente peligrosos. Un lugar perfecto para mis acompañantes -entre ellos mi novio, del que yo estaba perdidamente enamorada, aunque él no mucho que digamos-, todos ellos chairos amantes de los terrenos hostiles, de la naturaleza espinosa, de las plantas malignas, de las rocas filosas y de los barrancos mortalmente peligrosos. Pero no para mí: una metalera gordita enfundada en huipil oaxaqueño (juar juar, estaba muy confundida yo con eso del estilo) absolutamente torpe y cuyo concepto de deporte extremo era subir las escaleras del metro (a la fecha lo sigue siendo). Pffffff.

A la media hora yo estaba insolada, con las piernas raspadas, el cuerpo todo con espinas de nopal y el pelo lleno de telarañas. Me quería morir. Y entonces empezó el verdadero malviaje, una espiral en descenso de abominación dentro de mi pinche cabeza: me odié muchísimo por estar fuera de lugar, por no ser como los demás chairos, por no saber trepar rocas peligrosas ni brincar arbustos punzocortantes ni convivir en armonía con las arañas ponzoñosas. Me odié por ser una mujercita quejumbrosa. Me quise morir doble, triple, cuádruplemente. Chale, ¿por qué chingados me había tocado ser vieja?

Para conservar los tres pesos de honra que según yo me quedaban (¡ja!), me obligué a no pedirle ayuda a mi amado, porque yo NO iba a ser una carga para él, y si estaba sufriendo en la reputísima reserva era MI culpa y asumiría estoicamente todas las ESPANTOSAS consecuencias de mi PENDEJÍSIMA decisión-condición-circunstancia. Así que me caí al barranco y me jodí toda y me picó la araña y me llené de tierra pero nunca pronuncié las palabras prohibidas: "¿me ayudas?".

Aquello duró horas. Nos perdimos. Yo estaba muy mal. No es que tuviera estilo, pero igual lo perdí. Se me salieron unas lágrimas. Poquitas. Supongo que nadie las vio, porque se mezclaron con el sudor de mi cara rojo-comunista, tatemadísima por el sol.

No llegamos al cine.

Cuando al fin logramos salir de la reserva, yo estaba furiosa. Tomé un taxi, según yo muy digna (¡ja!). "¿Nadie va al metro? ¿No? ¡Pues yo sí! ¡Me largo!". Todos se quedaron pasmados, con cara de "¿qué chingaos le pasa a esta histérica... y por qué toma un taxi si el metro está aquí a una cuadra?". Porque el metro estaba a una cuadra y yo no sabía, así que 30 segundos después me sentí quíntuplemente ridícula.

Esa tarde lloré mucho. Me di cuenta de que odiaba ser mujer, especialmente porque ni siquiera era una chica linda y delgada y bailadora y agraciada y rica y bronceada y playera y comunista y segura y encantadora y bienvestida y chaira, sino un tamal metalero que no se hallaba en ningún lado.

Y entonces mi mamá me dijo algo muy sabio: "Aprende a jotear más. Porque si fueras hombre, serías gay, ¿no?".

Ooooh.

Ya pasaron como cinco años de aquel terrible día, y no ha habido gran avance. Aunque sí he dado pasos importantes: ya no me atormenta que me den aventones, raciono mis prendas metaleras al máximo y tengo cortinas de florecitas. Uf, soy taaaaan femenina.

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jueves, junio 14, 2007

La vida empresarial está llena futbol


Ayer pusieron desas cosas en la azotea. Un deporte de cantina más en el que compruebo mi absoluta incomptenecia. Pero por lo menos es mucho más divertido ser público de los partidos ajenos de futbolito giratorio que de los de dominó (recuerdo con horror interminables retas entre novios míos y sus amigochos, y yo bebiendo chela o, peor aún, completamente sobria contando moscas en el techo).

Abundaré: odio el dominó. No sé contar. Detesto la responsabilidad de jugar en parejas y hacer perder al otro. Me choca. ¿Por qué no se pueden armar retas de Scrabble en las cantinas?

***

¿Por qué en el comercial navideño de Daddy Yankee y Julieta Venegas él le decía a ella que parecía botella de Pepsi? Chale, si está guapetona.

Ésta es la foto más fea que he posteado en la historia de este blog.

***

La palabra de hoy: organoléptico. Qué caray, las cosas tan útiles que uno aprende en las juntas. "Tras un análisis organoléptico he comprobado que sí quiero contigo, ¿quieres ser mi novio?". Muero por aplicarla.

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domingo, junio 10, 2007

Y sí: aún hay más cosas sobre mi nuevo trabajo

1.

Entrando a la oficina hay un sofá colocado en un lugar absurdo (a medio pasillo, viendo hacia una pared roja). Tiene un letrero pegado: NO MOVER. Yo digo que es un ejercicio para alimentar la creatividad de los empleados, sacado de un libro llamado Cómo alimentar la creatividad de sus empleados. No sé si les haya funcionado, pero por lo menos ya hicieron que yo posteara, ¡punto para los autores de Cómo alimentar la creatividad de sus empleados!

2.

Yo por eso me voy en micro, aunque me cobre seis pesos. También puede que sea porque no tengo coche y no sé manejar, pero eso es secundario.

3.

Algunos coguorquers tienen la pésima costumbre de jugar futbol a unos pocos metros de mi lugar. Pffff. Un balón en movimiento cerca de mí, la mayonesa no solicitada en mis alimentos y los trámites bancarios son las únicas cosas que tienen la propiedad de ponerme de malas. Toda mi vida he sido imán de balones, he padecido golpazos en la cabeza y las consecuentes burlas pendejas de los deportistas de ocasión. ¿Pero cómo explicarle eso a estos güeyes de forma razonable, cuando al estar conectados con la pelota se convierten en bestezuelas elementales con las que nomás funciona la psicología inversa? (Chavos, si leen esto no se enojen, ¿pero a poco no se ponen rebrutos y que además les fascina molestarnos?). *Se prende foquito* Quizá si les digo que verlos futbolear me hace inmensamente feliz dejen de hacerlo. Mañana lo intento.

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lunes, febrero 05, 2007

No me retracto

Sí, odio los deportes.

Pero qué mala onda que perdieron los Osos de Chicago.


Aunque nunca he entendido por qué su mascota es un tigrito.

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