Coincidencias místico-esotéricas de mi vida laboral
Y lo era. A los seis meses cerró la revista. Sniff. Post aquí.
Inmediatamente entré a Chilango (post aquí), y fue el encontronazo con la vida real: empresota en la que "eres sólo un número", restricciones editoriales que al principio me acalambraron, regaños de mis jefes, sueldo que se quedaba corto comparado con el nivel de estrés. Renuncié a los seis meses, seis exactamente seis, y mi adiós fue precisamente en el aniversario de mi primer día de trabajo ever, así de plano. Post aquí.
Saliendito conseguí trabajo, en Ogilvy, como "creativa" (jojo). Entré ahí el primer lunes de junio, ni chance tuve de disfrutar mi pachorra desempleadil. Post aquí. Me la pasé bien, a pesar de que la publicidad es la publicidad y mñé. Casi un año después, un cubano me engatusó y me hizo una gran oferta de trabajo, y yo acepté y renuncié a mi estabilidad y mis vales de despensa (post con la narración tardía de la fatídica "despedida" que yo misma organicé y a la cual no fue NADIE, aquí). Pero TÓMELA BARBÓN que no se cumplió ni un 25% de la promesa, era puro choro y me quedé varada en el ingrato mundo del frílans por más de un año.
Hoy no tengo un peso, le debo dinero a todo mundo, las tarjetas están secas y mi vida es sumamente complicada. PERO. Ya tengo trabajo. En la misma oficina de "mi primera vez" laboral. Y así como hace dos años entré el primer lunes de junio, mañana empiezo. Por supuesto, EL MISMO día que me lo confirmaron me cayó otra oferta de trabajo MUY tentadora, y ahora ando metida en otra chamba sorpresa, y se me juntan el arroz con el mango y yo digo: pinches chambas, parecen novios.
Soy muy feliz.
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