Yo que a veces me las doy acá de que quesque conozco mucho la ciudad y blaaaah, tengo unas lagunas urbaniculturales que dan terror. El otro día
Pacho me llevó al Barba Azul, el mejor tugurio del universo, y yo dije: no mamar pero cómo es que no lo conocía. Ah, y ahí es donde manejan
la lista de precios en sistema Braille. Chequen nomás las fotos:

La reinota del mostrador.

El monje con pestañas postizas tipo
Dolores Padierna.

El área de acceso restringido.

Mamacita a media luz.
Ay Lupe, ¡se me chamuscan las posaderas!
Noten la cabeza de la chica, como si fuera
reno inflable.

Igualita a mi maestra de geografía de la secu.

Salida de emergencia al infernoooooh.

También manejan el altorrelieve del galán.

Barba Azul himself contempla sus dominios.
Ya quiero regresar.
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