Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

viernes, octubre 10, 2008

Empresas

El otro día fui a dejar unos recibos de honorarios.

–Hola, vengo a dejar unos recibos.

La señora-de-los-recibos me vio con ojos de pistola, como si le acabara de decir "oiga, usted es una pendeja".

–¡¿Quién eres tú?! –me preguntó con tono de maestra de primaria pobre pidiéndome mi número de lista para ponerme taches.

Le dije quién era yo: soy colaboradora, no sé de qué tengo cara, pero te aseguro que no vine a robarme los angelitos de plástico ni las mascaritas de porcelana de tu escritorio.

–A ver tus recibos.

Se los di. Los vio, los analizó.

–¿Trajiste las cinco copias fotostáticas?

Ah, no, qué bueno que me avisaron que había que llevar cinco copias fotostáticas. Las fui a sacar. Regresé con ellas. Se las di a la mujer. Volvió a analizar los recibos. Sin mirarme, me los extendió:

–Están mal.

Y yo: ¿cómo que están mal? Los llené con los datos que TÚ me mandaste por mail, pedazo de mierda burócrata malcogida, ¡¿qué pedo?!

–Está mal. Repítelos.

Regresión a 3ero de primaria, con la analfatísima Maestra Malcogida que aparece en este post.

Como pude, averigüé-deduje cómo llenarlos (como en la primaria, que la puta maestra no te decía cómo hacer las cosas, y tenías que recurrir a alguien más aplicado que se apiadara de ti). Volví a escribir toooodo el choro, SA de CV, Avenida La Verga de Ocho Patas Código Postal Mil Ochomil, etcétera. Fui a la fotocopiadora, chucu chucu, agarré las hojas calientitas, regresé corriendo con Miss Gata, le extendí mis recibos y las copias.

–Ya no te los puedo recibir. Ya son las 5:01. Ven dentro de una semana.
–Pero el mail decía que el trámite caducaba después de un día hábil.
–...

Etcétera.

***

Ayer fui a dejar un recibo a otra empresa-donde-colaboro, toda ciscada, armada con dientes y dignidad y unos calmantes, pues la-de-los-recibos era nueva. Esperaba encontrar a una mujercita más amarga que el café soluble a cucharadas, zapatos de plastipiel –blancos– demasiado apretados, cacariza por dentro y por fuera.

–Hola. Vengo a dejar un recibo.

Y zaz y recontra zaz. En cámara lenta volteó hacia mí una chavita con lindo corte de pelo, maquillaje moderado pero con onda, ropa de algodón, zapatos frescos y bien ventilados, ojos brillantes, hermoso rostro y... ¡una sonrisa! ¡Sí! Una legítima y enorme sonrisa.

Fue amable, paciente con mi ignorancia ante los numeritos de Hacienda, simpática, bromista, platicadora, adorable.

Yo no lo podía creer. ¿O sea que sí hay vida inteligente en el departamento de "recibimos los recibos de honorarios"? ¡Sí que la hay! Y yo con mi horrible prejuicio culpa de aquella mula seca.

Comprendí que todo es culpa de los criterios de Recursos Humanos. En el ejemplo 1, los reclutadores seguramente venían de haber trabajado en una empresa de seguridad, y usaban métodos similares a los sugeridos por Volován para contratar a su personal. En el ejemplo 2, en cambio, los de RH seguramente sabían del riesgo que significaba contratar animales de carga con vocación de maestras de primaria cruzadas con cadenero de antro para un área de constante trato con la gente.

Ash.

Y aquí corto el post porque ahora quiero hacer uno interactivo. Ahora regreso.

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