Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

jueves, julio 14, 2005

Sobre el enigmático post de los chiles

La foto de allá abajo era para ilustrar un post que estuve escribiendo hoy en la mañana, en mi computadora mía-mía, que sigue bien malita. Tan malita que se reinició sin que nadie se lo pidiera, no una, sino dos veces, mismas que el post valió madres. Tons me harté y me fui.

Ahora escribo de nuevo, desde la de mi mamá, y les platico de aquel post-no-post que ya nunca fue. No lo rehago, porque ps no, y ya han pasado como 10 horas y ya soy otra persona. Bueno, no, pero ya no me interesan las mismas cosas que hoy en la mañana. O sí, pero la espontaneidad y blah. El chiste es que iniciaba diciendo algo así como "me siento oxidada" y la chingada, pero de tanto intento fallido ya me desoxidé.

También me preguntaba cómo hacen los pachecos funcionales para serlo. Por ejemplo, mi amorrr, que se fuma un toque y entonces limpia pisos escala montañas escribe ensayos de filosofía política carga muebles. Yo, en cambio, prefiero actividades sencillas, como palpar texturas suaves o la contemplación (previa al consumo) de gelatinas de colores.

Y luego hablaba de mi tarde compra-plantas de ayer, en el mercado de Xochimilco, donde descubrí que la mera onda no es tener macetitas con flores, sino macetitas con chiles. Y de que compré un ahuehuete, que es una pinche ramita, y luego llegué a mi casa y abrí un libro de ensayos de filosofía y vergas de ocho patas donde lo último que imaginaba encontrar de golpe era esto: "El ahuehuete de Oaxaca, mejor conocido como árbol del Tule, mide 58 metros de diámetro". O sea, 58 metros. Y salí a corroborar la pinchurrientez de la ramita-ahuehuete, y dije: no mames.



No mames

(también puede apreciarse que tengo manos de cargador)

Después iba a hablar de mis vecinos chairos, con los que sigo sin establecer contacto, pero que viven en LA CABAÑA. Sí, es una edificación de madera que parece salida de un capítulo de Escubidú-jueraryú.



¡Unos chairos! ¡Y tocan tamborcitos!

Ah, porque como bien predije, los chairos tocan los tamborcitos. PERO también tocan jazz. Y ps iba a tomarle una foto a la cabaña, pero se me olvidó, y ahorita ya no hay luz y ya no sale. Por cierto, su perra sigue semi-viviendo conmigo, es muy infiel a sus chairos, supongo que aquí la alimentamos mejor. Además adora comerse los zapatos de la Tía Bulto.

*suspiro*

Ya, aunque sea desde esta computadora, he vuelto. Reitero, ya me desoxidé.

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