Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

viernes, mayo 23, 2008

Tanto pinche viaje para escuchar el mismo mérol de siempre

Viajo a Nueva York, esta enormísima ciudad llena de atracciones y oportunidades, ¿y qué hago? Pues voy al concierto de Dream Theater, ¡claro! ¿Qué importa si los acababa de ver hacía menos de un mes? Los metaleros somos así, nos gusta la repetición.

Tons ahí me tienen formada para la puerta. Resulta que aquí eso de que los menores de 21 no beban se lo toman muy en serio (qué pendejada), así que antes de entrar pasó una chava pidiendo identificaciones para ponerte un brazalete que te daba derecho a comprar alcohol. Y a mí, alcohólica perdida, obivamente se me olvidó mi credecial de elector (o ya la perdí), y ps no traía mi pasaporte ni nada. Entonces no sólo no me pusieron brazalete, sino que me dibujaron con plumón indeleble unos taches bien feos en las manos:



Total, pinche alcohol gringo está recaro, ni quien quiera tomarlo. Por si me servía de consuelo, sí podía entrarle a las legítimas fresh empanadas:

No tuve el gusto.

El lugar resultó ser como el Salón 21, pero "under". Tan "under" que después de Dream se presenta...



Agarré un lugar relativamente bueno, arriba de un escaloncito. Me soplé a los gandules de Between the Buried and Me (muy buenos, la verdad) y a los de Opeth, que jalaron a mucho público darqueto. Frente a mí tenía a una darqueta gorda poltoliqueña (Pueltolico exporta: darquetos) que bailaba sexymente como la chaira de Bregovic pero en versión... darcsss. Ocupaba mucho espacio. Afortunadamente Dream Theater no le interesaba, tons cuando terminó Opeth se fue a su casa a dormir.

En lo que salían esos güeyes me puse a ver al público. Básicamente, los metaleros gringos son iguales a los mexicanos, nomás que algunos hablan inglés. Tampoco hay mamacitas, hecho del que Mario se queja amargamente. Yo nada más vi dos, así guapísimas, pero con el pequeño detalle de que se estaban dando besos entre ellas, muy enamoradas, y no tenían cara de querer interesarse jamás en los hombres. Ni modos dudes, si quieren mamacitas no vayan a los conciertos metaleros, para eso están los antros de Polanco.

Al fin apareció Dream Theater. ¿Diferencias con el show de aquí? Que Petrucci traía el mismo alaciado perfecto Sedal, nomás que con raya de lado, así bien noventerísimo el pedo. Labrie con una playerota que parecía bata de ñora, pero ni así se le disimulaba la barriga.

Momento cumbre de la noche 1:
En una rola treparon al vocalista de Opeth a que cantara la letra. El pobre entonó con todo su croazón y todas sus ganas más de un minuto de la canción... con el micrófono apagado. Él no se dio cuenta y nadie le dijo nada, mientras el público (unos tres mil güeyes) se moría de risa. Cuando ya nomás quedaban como diez segundos, un técnico se subió a solucionar el problema (cambiar el micro de off a on), y el ese metalero cantó todo apenado dos líneas de canción y se salió corriendo como si le hubieran volcado una cubeta de sangre bovina sobre la cabeza. Mike Portnoy, que es un gran hombre, se apiadó de él y dio instrucciones para que volvieran a tocar la canción, y entonces todos felices.

Luego lo de siempre: solos virtuosos, Labrie tocando el pandero (ya nomás le falta sacar un güiro), Mike Portnoy haciéndole a la mamada, etc. Pero de pronto, algo que me dejó boquiabierta, y que no sé por qué no hicieron aquí en México.

Momento cumbre de la noche 2:


¡No mamar! Estaba yo emocionadisisisisísima, porque ni sabía que existía (aquí proyectaron una animación poca madre en esa rola, pero nada que ver con esto). Pensé: este video ya valió el viaje completito. Así de fansss.

Maravillosos, aplausos mil, clap clap. Me cae que sí son mi banda favorita, así di plein.

***

Ah, Nueva York, esta maravillosa ciudad. Si tienes antojo de un panini en la madrugada, las tiendas deli abren 24 horas. Si tienes antojo de un antiácido en la noche, las farmacias abren 24 horas. Si tienes antojo de irte a pasear horas antes de que amanezca, el metro abre 24 horas. Si quieres comprar una compu a la 1:30 AM, la Apple Store de la 5th Avenue abre 24 horas. Me compré los antiácidos y una MacBook:



(las estampitas de ojos y bocas se venden por separado)

Sé que ponerle nombre a las cosas es de pésimo gusto, ¿pero cómo bautizo a mi Mac? Vengan las sugerencias.

Aaaah, niuyorniuyor.

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