Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

lunes, noviembre 01, 2004

Post de espantos

En el blog de Alguien (siloquesea.blogspot.com) estaban hablando de cosas-sobrenaturales-que-los-niños-ven. Mario mencionó al duende de mi cuna, y ahora piden que cuesta esa historia, y ps la cuento.

De mi más remota infancia tengo pocos recuerdos, y todos son más o menos borrosos. Uno de ellos es de cuando me caí de cabeza en una fuente. Otro es un plato de sopa blanca con rodajas de zanahoria flotando en él (probablemente fue la primera vez que experimenté asco). También recuerdo un gran huevo de pascua, de chocolate, forrado en papel metálico dorado. Y mi primera fiesta de cumpleaños, donde creo que le arranqué la cabeza a un títere a mitad de la función.

Ah, pero hay otro recuerdo: de espantos. Había un duende a quien yo, con mi reducidísimo vocabulario, llamaba "mamá mala". Se paseaba alrededor de mi cuna, flotando, también por las cortinas grises. Era un personaje pequeñito, bidimensional, en blanco y negro. Una mujer con pelo corto, creo. La cabeza muy grande. Y, perdóneseme la frase chairísima, "mala vibra".

Era muy real, en verdad. Y estaba yo muy chiquita para tener las suficientes referencias gráficas pa' inventarme un personaje así. O quién sabe, yo no sé cómo funcione la cabeza de los niños. Pero me daba muchísimo miedo.

Más adelante, ese bicho desapareció. Mis miedos comenzaron a ser otros: dormía yo en un cuarto donde el ocupante anterior había pintado un gran mural en la pared. El mural incluía a un ser-de-otro-mundo, humanoide de colores alterados y estética de ilustración-fantástica-ochentera. Estaba muy bien hecho, según recuerdo, y en grandote. Muy realista. Terrorífico para una niña de 3 años. Para colmo, como en mi casa no cabían las cosas, habían puesto un mueble que cubría la mitad de su cuerpo, y nada más asomaba su torso y su cabeza: mucho más amenazante.

No paré de tener pesadillas hasta que pintaron ese cuarto de color verde escuela (éramos pobres y al parecer era la única pintura que tenían, no había gran repertorio cromático pa' andar pensando en la buena decoración).

Buuuh, espantos.

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