Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

lunes, marzo 02, 2009

Tendencias Políticas

Cuando me fui a inscribir a la Facultad de Políticas me anunciaron que había un "curso propedéutico" la semana anterior al inicio oficial de clases. Y yo: A ver, cómo chingados está eso, ¿me cortan las vacaciones una semana antes de lo previsto? Ñññññññ. Pero un amigo que ya iba en 3er semestre me dijo que era una mamada, que ni lo tomaban en cuenta y que "enseñaban" pura estupidez como "dónde poner los acentos" o "niños, hay que leer el periódico", etc. Entonces yo me quedé durmiendo hasta tarde y jugando Scrabble online siete días más.

No fue tan buena idea. Como el "primer día de clases" no era tal, ya todos se conocían y habían hecho sus camarillas y yo ahí en medio jiji hola me llamo Tamara quién me adopta. El colmo era que todas las clases las tomábamos con el mismo grupo y en el mismo salón: no había muchas posibilidades socializantes. Total que al final de aquella mañana de agosto de 2001 corrí a reunirme con Niche y Pau –a ellas sí les tocó juntas, sniff–, sin haber cruzado palabra con mis compañeritos.

Para el tercer día ya había yo localizado a los que más buen'ondita se veían, y me les pegué. Estaba un ex estudiante de medicina que siempre llevaba cachucha, también el buen Gade, y dos chicas cuyos nombres he de confesar que no recuerdo (¿¿qué pedo con mi memoria??). Una de ellas tenía todo el estilo nerd y hacía las tareas a tiempo. La otra manejaba un estilo protochairo más "cool", con lentes de pasta y una sudadera morada que yo también tenía (y que nunca más me puse para ir a la escuela porque qué oso ir igual gooooooooeeeeeei).

La Chica-de-los-lentes-de-pasta traía un ligue de moda y de novedad. No paraba de hablar de él, y yo quise enterarme de la historia. Resultó que en la dichosa semana de propedéuticos ella había conocido a un chico GUAPÍSIMO y MARAVILLOSO con el que se había ido al Espacio Escultórico a tomar cervezas y fumar cigarros, y que al despedirse le había dado un beso AQUÍ AQUÍ AQUÍ (y se señalaba la comisura del labio la comisura del labio la comisura del labio), y con el que además iba a ir al concierto de Fatboy Slim, uf tengo una cita qué emoción güiiiiiiiiiiii.

Bla bla bla el chico guapísimo bla.

Y entonces saliendo de una aburridísima clase de Ciencia Política que nos daba un señor que era como Cachirulo pero gordo y malvado, la Chica-de-los-lentes-de-pasta me dijo: ¡Míralo ahí está ese es obsérvalo qué bello ay ya no lo veas que me está mirando jiji hagámonos las disimuladas!

Y yo pensé: Vergadeochopatas, es un chairo guapísimo; suputamadre, qué hermosa sonrisa; mecagoenlavirgen, ¡¿por qué no vine a los pinches propedéuticos pa ligármelo antes?!

Ash, me dieron celos, envidia de a montón, me quise morir todita. Pero ps ella había llegado antes, así que no quedaba más que echarle porras. Entonces yo: Uuuuuuhhh, no ps qué padre, *codazos en las costillas*, ¿y ya se va a armar o qué? Y ella: Nooooh, pues es que tiene novia y según él cree en la fidelidad y esas cosas, *carita enojada de ASH*. Y entonces yo doblemente celosa, porque el chairo guapísimo del salón B 311 (suena a "El chico del apartamento 512", juar) no sólo estaba apartado en la Facultad, sino en la vida real.

Pero en la vida no-real Chica-de-los-lentes-de-pasta tenía su corazoncito y había que solidarizarse. Así que en los entrares y salires de clases, si nos topábamos al Chairo Guapo, la regla no escrita era escabullirnos para dejarlos a solas.

Hasta que.

Llegó el glorioso día en que nos entregaron nuestras credenciales de "Licenciado en...", y los del grupillo veníamos subiendo torpemente las escaleras mientras examinábamos la fealdad de nuestras fotos. Lo único que nos sacó del ensimismamiento fue toparnos a Chairo Guapo, ataviado con pachoncito suéter de lana beige. ¡Todos a sus puestos!

Los demás se esfumaron "como almas que llevaba el diablo", pero antes de que pudiera yo escurrirme entre la gente, Chairo Guapo me dirigió la palabra. A MÍ. Con su enormísima maravillosa sonrisa y sus ojos color brebaje naturista para la tos posados sobre los míos. Me dijo: A ver tu credencial. Y yo, haciéndome la macha, muy "como si nada" se la enseñé. Y él: Jojojojo, no te ves, ¡tienes todo el pelo en la cara! Y yo: Jiji sí cierto, y la bufanda enrollada hasta la nariz tampoco ayuda.

(Cómo me gustaría tener esa credencial.)

Y empezamos a platicar. Ese día y los que siguieron. Hablamos de música, de cine (inolvidable una plática pretenciosiiiiiísima que tuvimos sobre Greenaway camino al metro), de libros, de mota, de la vida. Chica-de-los-lentes-de-pasta y yo lo saludábamos, pero a ella empezó a pelarla cada vez menos y más bien nomás hablaba conmigo, y yo me moría de pena porque ps no sabía hasta qué punto era políticamente correcto o incorrecto eso (finalmente ella no era mi amiga del alma y no había nada entre ellos y él tenía novia en el universo paralelo llamado "después de clases", y tampoco es que hubiera algo entre Chairo Guapo y yo, pero ps ella lo había visto antes y habían tenido citas con los armadillos muertos del Espacio Escultórico y Fatboy Slim que a mí ni me gustaban), pero no podía resistirme ni contenerme ni renunciar a esos cinco o diez minutos diarios que poco a poco se fueron convirtiendo en la razón más poderosa para levantarme cada mañana y bañarme y ponerme no-tan-fea y tomar la micro y el metro y llegar a CU.

Para el segundo semestre los grupos del primero se hicieron sopa y se disgregaron en muchos salones, así que Chica-de-los-lentes-de-pasta desapareció del mapa. Pero el Chairo Guapo no.

Para esas fechas Niche, por un camino distinto, le había hecho la plática a aquel, y su diálogo totopo fue algo así como:
Niche: Y tú que estudias Ciencias Políticas, ¿cuál es tu postura política?
Él: Yo no tengo Tendencias Políticas.

(Niche, ¿cómo fue en realidad?)

Entonces tras bambalinas se convirtió en "Tendencias Políticas", uno de los apodos más pendejos de la historia (compite de cerca con "Metal Priísta" y "Los Inflaguangos" –en lugar de In Flames–). Pero "Tendencias Políticas", no obstante el horrible mote-working-title, era el güei con el que yo quería, al que perseguía "disimuladamente" entre clases y con quien soñaba pasar tórridas tardes en Tepoztlán y fumar sendos toques bajo la luna (romanticismo chairo).

Un día supe que él había terminado con la famosa novia de "después de clases". Le dije: Ah qué mal. Pero por dentro oOooOooOOoOoobviamente bailaba conga de alegría. Le conté a Niche y ella me dijo: ¿Y por qué no vas al cine con él y fajonean y yaaaaa de una buena vez? Y yo: Porque si se arma algo con él ps me gustaría que fuera más... serio.

Y sí. Después de UN AÑO de acecharlo con paciencia de santo y el sigilo de Vodka cazando lagartijas, AL FIN logré darme besos con él. Y empezamos a andar y fumamos toques bajo la luna y hasta fuimos a Tepoztlán no una sino dos veces.

Fin.

(Para Adriana que me pidió que le contara esta historia.)

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