Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

miércoles, noviembre 26, 2008

Antes de contarles del taxista peligroso: hoy y mañana estaré en Radio UNAM

Sí, al ratito a las 8 PM estaré "cotorreando" y alternando rolas con el Pacho, que me volvió a invitar a su programa, en el 96.1 FM o por internet. Pero que si de favor que si pueden le prenden a su radio, porque se satura el servidor. Anden, han de tener uno por ái.

¿Y qué creen? Mañana también. Mucha música.

***

No manchen, vengo de llevar a Iño e Ito al veterinario. Se me ocurrió, como madre sustituta responsable, llevarlos al Banfield, que según yo estaba como a 20 minutos de casa de mi mamá pero cuaaaaaál, está como a una hora por el puto tráfico. De ida me asusté un montón, pensé que los gatos se me iban a morir, porque entre el susto y la calorrrr venían jadeando como perros y BABEANDO como Shar Pei (no exagero). Santo Niño de Atocha. Pero al fin llegué –tardísimo, ya no me tocó pasar con el veterinario de las estrellas con el que había hecho cita– y me dijeron que era normal que estuvieran slurp-slurp.

Y ps ya, la veterinaria, las pulgas, los parásitos, etcétera. De regreso me tocó EL TAXISTA PELIGROSO, un güey parecido al Fayuquero Peligroso de Mario y que venía bailando todos los éxitos de Mix FM, pero no alegre y jacarandoso sino muy serio y con actitud de "a huevo putossss me la pelan pendejos". Pusieron la de Rocky e hizo ademán de boxear a lo largo de toda la rola, "What's Up" de 4 Non Blondos la guashaguasheó con todo su corazón y gritaba por la ventanilla "¡Escucha esto México! ¡¡Esto sí es música!!". Lo mismo hizo con The Final Countdown, y cuando pasamos frente a una iglesia se persinó persignó (juju, ups) con una coreografía completísima y luego sacó la mano por la ventanilla y saludó a la iglesia y le enseñó su pulgar arruba. Yo estaba muy nerviosa.

Cuando llegamos al pueblo, que es literalmente un pueblo y está lleno de baches y calles de doble sentido pero con un solo carril, el güey se empezó a poner malito. Se puso a pegarle al tablero de su taxi. Me dijo: ¿FALTA MUCHOOOOO? Y yo: Nada más tres cuadras, aquí adelantito, no me dejes aquí con los gatos que pesan mucho ándaleeee. Y él: ¿¿¿¿¡¡¡Y cómo voy a salir de este BARRIO DE MIERDA!!!!???? Y yo: Nooo, bueno, si quieres déjame aquí (aunque Iño ya estaba babeando otra vez, pobeshitoooo). Y él: Ya da lo mismo, ¡PUTA MADRE! Y le pegó otra vez al tablero, así con la fuerza de Rocky.

Por fortuna traía yo cambio, porque ya ven cómo se ponen agresivos los taxistos cuando le quieres pagar con un billete de a ¡CIEN PESOS! Qué poca madre tenemos.

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