Plaqueta y ya

Antes "Verde Plaqueta" (aunque todavía es verde); antes antes "Documentando mi pasado, pa' que haya constancia" (aunque todavía lo documento, y todavía es pa' que conste).

domingo, diciembre 16, 2007

"Tamara es cocainómana y lesbiana y es Avril Lavigne de petatiux"

(post inspirado en los comments del post anterior)

Sí, eso se decía de mí en la honorable Facultad de Ciencias Políticas, cuando yo quesque estudiaba esa "carrera" llamada "Comunicación" (imposible no usar las comillas, pinche carrera de chocolate).

La primera habladuría tenía su origen en dos factores: uno, que bajé más de 15 kilos en chinga y me mantuve en los huesos a lo largo de todos los semestres que me quedaban; el otro es que siempre andaba "como ida". Nunca consideraron la anorexia como explicación, quizá era un tabú demasiado grande o una enfermedad muy sofistifresa para la UNAM; tampoco se les ocurrió que a lo mejor era mota lo que yo me la pasaba fumando en los praditos del estacionamiento de maestros, porque la información que tenían sobre la coca, la mota, las tachas, el peyote, el LSD y todo lo demás se limitaba a "las drogas destruyen", pero distinguir entre una y otra era ya muy elevado, como de maestría.

***

La segunda habladuría viene del episodio que inspiró este post, y que narraré a continuación:

Niche, Julio Chairo y otros güeyes estaban juntos en una clase llamada "Propaganda Política". La tomaban con una pinche maestra feminista (blarrrrgh) bien chafa, que una vez les dejó de tarea "organizar una manifestación política", o algo por el estilo. Como la guerra de Irak acababa de estallar, ps aprovecharon para convocar a la gente a irse a parar frente a la embajada gringa bajo la consigna "a besarse y no bombardearse". La onda era juntar a un montón de gente y que se dieran de besos "simbólicos" pa' que los gringos vieran qué bonito es lo bonito y no lo feo porque qué feo lo feo.

En ese entonces yo andaba con mi primer gran amor, y pensaba ir con él. Era el plan perfecto: irme a besuquear con quien me besuqueaba 15 horas al día, y de paso no sólo apoyar a nuestros amigos, sino protestar contra la pinche guerra, ¡tres pájaros de un tiro! PERO a la mera hora me dijo: no puedo, tengo que ir a entrenar futbol americano (¡el deporte del imperio!).

Y entonces ahí va la pendeja de Tamara, sola como un perro, a hacer bulto. Llegué y, oh sorpresa, estaban nomás como treinta pelaos (me encanta la expresión "pelaos"). Eso sí, había harta cámara de tele, porque se ve que los mensos convocaron más medios que relleno humano.

Como diez chavas veían con ojos de lascivia a Julio Chairo, esperando el banderazo para atascárselo. Otros iban en pareja, y unos más estaban sondeando a ver qué pescaban. ¿Y yo? ¡Santo cielo! Yo no podía besar a nadie, porque si mi noviecito se enteraba se me iba a armar la de San Quintín (amo la expresión "la de San Quintín").

Cuando Quetzal, una de las organizadoras, terminó de dar un pequeño discurso, dijo "y ahora sí, vamos a darnos los besos simbólicos". Yo no sabía qué hacer, mis labios no podían ser tocados por los de ningún otro hombre, pero tampoco era muy cómodo estar ahí nomás viendo. Qué problemón.

Quetzal llegó a emparejar a los que nomás estábamos papando moscas: "a ver Tamara, tú date besos con Pablito". Yo dije: "no ira, es que, normalmente besaría a todos los aquí presentes, pero es que tú sabes, mi novio es celoso..." Y ella: "no, no, ya estás aquí, además es un acto simbólico, tienes que besar a alguien, ándale, vas con él", y yo "que no, que no, ira... ya... ¡mejor te doy un beso a ti!"

Mi lógica fue: si beso a una chica, mi amorrrrr no se pondrá punk, porque ps sabe que soy bien buga, además a lo mejor hasta le parece sexy, y ya, así quedo bien con todo mundo.

Entonces ahí va la pendeja de Tamara a plantarle un beso a esta chava. El beso más frío y aburrido del mundo, pero un beso a fin de cuentas, que hizo exclamar a los de las cámaras de televisión: "¡Mujeres besándose entre ellaaaaas! ¡Videémoslas ya!".

En una fracción de segundo, 289374832748 cámaras nos rodeaban. Y yo dije: ps ya, chingueasumadre, no pasa nada.

En la noche, mi mamá y yo sintonizamos el noticiero del 40, el de Ciro y Denisse, cuando era EL noticiero que todos veíamos. Y booooolas periquín, que en la nota de "hoy, varias manifestaciones contra la guerra" sale el pinche besote. Mi madre y yo nomás nos reímos mucho: jijijijojojo.

Al día siguiente llegué yo tan campante a la escuela, pensando que quizá un par de güeyes me iban a decir "jijijojojo te vimos ayer en la tele jijijijojojo", y nada más que eso. Pero no, como que nadie peló mucho. Nadie excepto mi novio, que al verme me echó una mirada de "ni te me acerques que estoy en llamas". Se me vino el mundo encima, ¡pero si yo no había hecho nada malo! Todo se complicaba, porque no podía aplicar la de "perdoooooón", porque ps ¿perdón de qué?

Se fue sin despedirse. Pf, me devastó.

Luego me enteré de que él ni siquiera había visto la tele esa noche... pero que su mamá sí. "No sabía que Tamara era... de ésas". Chale.

Luego todo se arregló-aclaró y hubo make-up sex y tan tan.

PEEERO en la Facultad sí se quedaron con la idea de que yo era bien lesbianota.

Fin de la historia. Bueno, creo que por ahí tengo una foto, pero en mi casa, y no estoy en mi casa, ahí luego la busco, de verdad.


***

Para lo de Avril Lavigne no tengo más explicación que mis medias rayadas, mis botas Dr. Martens, mi falda esponjosita y mi look pinky-punk de aquellos tiempos. Odio ser ruca y ya no poder vestirme así.

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